Pues como os dije en el anterior post, la cosa no ha hecho nada más que comenzar.
Aquí empieza: Como darle emoción a tu final de curso PARTE II
Vale, si, me he venido muy arriba con la forma de empezar el nuevo post, pero es que llevaba mucho tiempo sin subir nada, y ya uno tenía ganas.
El pobre de mí, el que ahora mismo os escribe, es hospitalizado para intentar calmar sus dolores conectándole una vía por la que introducirle los medicamentos directamente en sangre. En efecto, gracias al tratamiento, mis dolores se redujeron considerablemente, pero había una cosa en mi cabeza que no paraba de golpearme, y hacía más daño que cualquier dolor de garganta: Mi futuro. Abro un pequeño paréntesis para que lo entendáis.
Algunos pensaréis que mi agobio venía porque quería ser médico, pero nada más lejos de la realidad. Yo lo que quería estudiar era Marketing y Publicidad, un doble grado cuya nota de corte asciende al 12.5 en la prueba de PAU. Desde chiquitito me había fascinado todo lo relacionado con la pequeña (Aunque cada vez lo sea menos) pantalla. Con 5 años yo no quería ser Superman, yo quería ser como Ramón García y presentar el Gran Prix. Más adelante, con alrededor de 10 años, cuando alguien me preguntaba que quería ser de mayor,yo siempre decía: De mayor quiero se publicista.
Pero al crecer todo cambió. Mis buenos dotes para las mates y mis pocas ganas de estudiar historia, me hicieron inclinarme por el bachillerato tecnológico. Tenía el plan de vida muy claro: Aprender alemán, sacarme una ingeniería mecánica, e irme a Hamburgo a ganarme la vida allí, donde los ingenieros tienen un sueldo bastante... considerable.
Por suerte, un día de verano me imaginé de ingeniero, en un despacho, rodeado de planos y números, y la verdad es que no me gustó lo que vi. Así que decidí cambiar mi matricula a última hora e irme a sociales.
Y aquí acaba el porque me empeñé en estudiar una carrera con tal nota de corte, Ahora, volvamos al: Hola, soy Sergio, estoy malo y no sé que hacer. La verdad es que de lo último que me puedo quejar es del esfuerzo de cada uno de mis profesores: Me ayudaron, me dieron clases individuales o me retrasaron exámenes, con el fin de que me recuperara bien pero que no perdiera demasiada materia. Todos menos uno, un profesor al cual voy a respetar el anonimato por no merecer ni salir en mi blog, un profesor que, supuestamente, tras un mes fuera, ni se había molestado en preguntar que me pasaba: Mi profesor de lengua. La verdad es que me lo esperaba. Yo soy una persona que, o bien caigo muy bien, o bien caigo muy mal. Yo intento que pase lo primero, pero siempre hay alguien que no me soporta; este fue mi amigo el de Lengua. Y jamás me imagine lo caro que me iba a salir caerle mal, pero bueno, no adelantaré acontecimientos.
La cosa, es que volví, y gracias a mucha gente que me ayudo y a mi esfuerzo, conseguí levantar Mayo, incluso mejor de lo que jamás había esperado. Y llegó el día de las notas. La idea de la matrícula de honor se me pasaba por la cabeza, claro que lo hacía. Había conseguido un final de curso brillante, y no se me ocurría ninguna forma mejor de premiarme el esfuerzo extra que tuve que hacer yo, al estar malo durante casi dos meses, que llevarme la matrícula, tanto como reconocimiento académico como por ayuda económica a mis padres. Si os digo la verdad, que yo este estudiando lo que estudio no les sale barato, me sentía en deuda. Además, los dos son funcionarios, con que las ayudas estatales, o como residimos en Andalucía, de la Junta de Andalucía, raramente se nos eran otorgadas. Era mi oportunidad de aportar económicamente en casa, y aunque jamás me lo puse de objetivo, la verdad es que la matricula siempre fue una ilusión.
Y como os habéis podido imaginar, no, no me la dieron. Fui el sexto mejor y dan cinco, quedando empate en las notas de segundo con una compañera, bastante arrogante por cierto,con lo que tuvieron que mirar las de primero, donde perdí por 0.1 de diferencia. Al mirar mis notas me di cuenta de porque había perdido. siete dieces, dos nueves y un ocho. ¿No hace falta decir de quién era el ocho no?. Cuando vi ese 8, la verdad es que perdí los nervios. Tanto luchado para morir en la orilla. Intente tranquilizarme e ir a preguntarle que por que un 8, que me explicara como había hecho la media, porque a mi no me coincidía. El me explico lo siguiente: Tenía un 8.47 de media, a partir de 8.5 es cuando redondea a 9. Empezó bien la cosa, pero no se quedo ahí. Yo le pregunte por el punto extra que nos dio a una serie de alumnos por realizar un trabajo voluntario, me contesto lo siguiente. "El punto no era sobre el curso, era sobre el trimestre, por eso a ti te ha sumado 0.5, porque en este trimestre no te puedo subir más" (tenía un 9.5). Lo completó con otra frase bastante dañina:"La verdad, es que eres el único al que el trabajo no le ha servido para subir nota, una pena". La verdadera pena es que gente así de clase. De un punto me había sumado solo 0.5, vio que me faltaba un 0.03 y no fue capaz de redondear para compensar. Si llega a sumar el punto a cualquier otro trimestre, me habría dado un 9. Si llega a haber dividido entre tres el punto (O.33) y me hubiera sumado dicha cantidad a la media final, me habría dado un 9. Si llega a considerar mi crecimiento en la asignatura, me podría haber ayudado y haberme obviado un 0.03. Si llega a considerar mi esfuerzo, yendo malo a clase, estudiando con el bazo e hígado afectado, lo cual produce una molesta fatiga, saltándome lo que me decían los médicos. me podría haber sumado simplemente un 0.03.
En mi casa la noticia sentó incluso peor. Después de mucho pensarlo, mi padre y mi madre decidieron emprender una reclamación al instituto donde sus dos hijos habían crecido. Una reclamación a compañeros del gremio, incluso en algunos casos, a amigos. Mi padre decidió ocuparse de ella personalmente. Estuvo un fin de semana entero liado, redactando más de 10 folios de reclamación. Desde distintos momentos donde me sentí atacado en clase, a testimonios de mis compañeros y varios motivos por los que me merecía el 9. Como era de esperar, por muy brillante que fuese la reclamación, el corporativismo triunfó y mi padre decidió trasladar el informe a la Junta de Andalucía.
Sabedores de mi nerviosismo y enfado en base a los acontecimientos, mi familia me pidió que me aislara de todo, que me preocupara de selectividad, de cumplir mi sueño y venirme a Madrid a estudiar lo que me gusta. Pero cuando la resolución llego a casa, no pudieron ocultármela. La Junta nos había dado la razón, pero mi instituto, a sabiendas de que eso iba a pasar, acepto una extraña reclamación de mi compañera de clase. En ella se pedía que le subiera la nota de un 8 a un 9. Digo extraña, porque esta señorita en geografía tenía un 6,6 de media, entonces, teniendo eso, sigo sin comprender que le empujó a reclamar, si con el 8 ya creo que podría haberse dado por satisfecha. La facilidad con la que se la subieron me hace pensar que la pregunta anterior está mal formulada, la verdadera pregunta es quienes, y la respuesta tampoco parece del todo complicada. Un 8.47 no es un 9, pero un 6.6 si, interesante. Desde entonces ya no creo, si es que algún día llegué a creer, que tampoco lo tengo claro, en la justicia en el sistema educativo español.

A mi profesor de Geografía lo considero, a día de hoy, aparte de un tutor extraordinario y un amigo con el que contar, un padre dentro del instituto. Por ello, que la subida de nota fuese en su asignatura, que el no hiciera nada para impedirlo cuando semanas antes me había dado la razón en todo aquello, me había venido muy grande. Jamás me atreví a preguntarle por aquello. Quedamos en vacaciones y todo para hablar, y ni le mencioné el tema. Puede ser que no estuviera preparado para conocer la respuesta. Eso si, algún día me armaré de valor y le preguntaré, y entonces, lo contaré por aquí.
Os podéis imaginar como esta mezcla explosiva afecto en mi persona. A los pocos días de la respuesta, a 8 días justo de selectividad, tengo que volver al hospital por una recaída. Ahí ya empiezo a olvidarme de todo, ni matricula, ni PAU, ni Madrid, ni nada por el estilo,
Cuando volví a recuperarme quedaban 3 días. No pensaba forzar la maquina más, no podía. Las fuerzas, por una cosa o por otra, ya se me habían acabado hace tiempo.Así que repasé un poco y fue a selectividad tranquilo, con la conciencia tan calmada como la orilla un día sin viento. Había luchado más de lo recomendable para llegar allí, así que pasara lo que pasara, iba a estar orgulloso de mi mismo.
Llego el día de las notas y no podía creer lo que veía. Había sacado un 13.218. Curiosamente, en las asignaturas donde los profesores me habían ayudado, sacrificando horas muertas por enseñarme materia atrasada y por lo que les estaré eternamente agradecido, saqué un 10. Y pronto me enteré de que había sido la nota más alta de mi instituto. Me había vengado, les había demostrado a todos, que por mucho que el instituto no quisiese, o La Junta, o a saber que paso de verdad allí, yo ya tenía mi matrícula, y aunque no daba dinero, esta me daba la ilusión de estudiar lo que me gusta, y empezar una vida nueva.
Era la mañana siguiente de las notas, y no paraba de sonar mi móvil. Era gente felicitándome. Con una cosa con la que me quedo, es que de los 5 matrículas de honor de mi instituto, 4 me felicitaron y me dijeron que me merecía esa nota por todo lo que había pasado. ¿Quién no me felicitó? Creo que sobran las explicaciones.
Bueno, esto ha sido todo por hoy (Y menos mal, porque ya me alargaba en exceso). Espero que ahora comprendáis porque he tardado tanto en subirla. Un Abrazo a todos, espero que os guste y recordad: Los finales felices no solo suceden en Hollywood.
Me ha parecido muy entretenida tu publicación!!!
ResponderEliminarYa tengo gamas de saber que nos vas a contar en la próxima
Besos :)
Increible :''')
ResponderEliminarMuy bueno el posto pero incluiría alguna imagen más para hacerlo más visual, aún así es bastante interesante
ResponderEliminarLa verdad es que tienes razón, pero como ya era muy largo, pensé que si lo cargaba demasiado podía hacerlo demasiado grande de tamaño. Aunque debería plantearme seriamente lo que has dicho, con la intención de lo que tú has dicho, ya que si no quizás queda muy "tostonazo". Gracias por comentar y muy buen aporte!
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